Demasiado complicada para vos, demasiado simple para él.
Demasiado inteligente, demasiado paranoica, demasiado insegura, demasiado autoritaria. Demasiado linda para que me tomen en serio algunas veces, demasiado fea para lucrar con mi belleza.
Demasiado buena, demasiado ingenua, demasiado hija de puta, demasiado paciente, demasiado calculadora.
Demasiada empatía y a veces demasiada es mi falta de tolerancia.
Demasiado humilde pero también demasiado soberbia. Demasiado hinchapelotas. Demasiado madura, demasiado pendeja.
Demasiado divertida, demasiado loca, demasiado espontánea, demasiado extrovertida, demasiado dominante, demasiado tonta, demasiado triste, demasiado seria, demasiado responsable o demasiado despreocupada.
Demasiado fuerte, demasiado. Demasiado rápido me recupero, me levanto; demasiada memoria, olvido y perdono demasiado rápido. Demasiado débil.
Demasiada experiencia, demasiadas vivencias, demasiadas lágrimas, demasiada necesidad de perfección.
Pido y exijo demasiado porque ofrezco demasiado. Amo demasiado. Necesito demasiado, quiero dar demasiado. Doy demasiadas oportunidades. Necesito demasiada atención.
Demasiado controladora, demasiado libre pero demasiado encerrada en mi misma, demasiado abierta pero al final demasiado cerrada. Demasiado contracturada. Demasiados sentimientos o demasiado pocos. Demasiados pensamientos y demasiada indecisión.
Demasiado idealista, optimista, luminosa, pero también demasiado frontal, hiriente, pesimista, demasiado fría.
Demasiado compañera, demasiado cariñosa, demasiado perfeccionista, demasiado egoísta, demasiado puta, demasiado prejuiciosa, demasiado santa, demasiado impulsiva, demasiado mártir, demasiado sincera, demasiados miedos.
Demasiado. Soy demasiado.
Demasiado significa exceso.
Los excesos nunca son saluables.
3 comentarios:
¿lo de los excesos conduciendo al palacio de la sabiduría era verso?
sos LIBRIANA
eso es lo que pasa
Te puede otra libriana copiar el texto y ponerlo en su blog? , me senti muy identificada ! jajaja besos
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