miércoles, 25 de julio de 2007

Llamarlo


"...entonces me parece que tendría que jugarme y llamarlo y decirle que lo único que necesito es que me escuche un rato, sólo porque me quedaron demasiadas cosas para sacar para afuera, por decir, por demostrar, por dar... no porque quiera una respuesta. Creo que no es tan descabellado hacer eso, no? Qué le puede costar a alguien encontrarse conmigo aunque sea 1 hora y hacer de cuenta que me presta atención y me escucha, así yo siento que me libero y puedo terminar con este trauma que me quedó...? El tema es que apenas agarro el telefono para llamar me agarra pánico, el corazón se me sale por la boca, empiezo a temblar, me pongo pálida, se me estruja la panza y me dan ganas de vomitar :S diosssss. Pienso que si está con ella, que si está X cerca, que si está trabajando, que si está con amigos, que si está ocupado, que si está durmiendo, que si me atiende me voy a quedar muda, que voy a tartamudear, que va a pensar que soy una estúpida, que le va a parecer desubicado... entonces me pasa como antes y no puedo, me bloqueo, camino como una autómata con el celular en la mano y los ojos fijos sobre el idealizado nombre en la pantalla tratando de ejercer violencia sobre mi y apretar el botón de llamar... pero no puedo. Me descompongo de los nervios... Y sé que así no voy a llegar a ningún lado. Entonces me siento patética y la peor del mundo, y siento que no me lo merezco, que soy muy tonta, que eso marca mi diferencia: no tengo huevos, que no me animo, que soy una fracasada, que hago todo mal, que soy una pendeja de mierda, que nunca voy a crecer, que así nunca le voy a importar a alguien... Entonces lloro, en el colectivo, en la calle, en casa, en mi cuarto, en la cama, en la ducha. Y me doy cuenta que incluso el pelotudo de A, al que yo me esforzaba por creerle cuando me seguía diciendo que me amaba y a mi me daba lástima, de un día para el otro desapareció (obvio que no me interesó buscarlo) pero seguro debe estar con otra. Y que si no le importo ni siquiera a él que es nada, entonces no le puedo importar a nadie, y que desde que llegué a baires en mi vida amorosa no hubo más que rechazos y que tengo la autoestima por el piso y que nunca voy a salir de esto y que soy el fracaso hecho persona y no me merezco nada. Entonces lloro más... Y se hace tarde. Y al otro día me levanto con los ojos hinchados, ojeras y el humor mas melancólico y apagado del mundo y pienso que así menos me va a querer alguien y menos que menos él, que para mi es dios. Y lloro más. No sé cómo se termina..."

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