jueves, 15 de noviembre de 2012
Abrazando a mi niña
Tiene el pelo largo, lacio, sedoso y brilla mucho, una vincha blanca con una flor cosida, un vestido fucsia y unos ojos muy grandes. Su piel todavia es suave y muy joven. Tiene cinco años y toda la inocencia en sus mejillas, a pesar de las cosas que ya vio.
Tengo ganas de decirle que yo la voy a cuidar, que nunca voy a dejarla sola, que no voy a permitir que nadie la maltrate ni abuse de ella, que voy a estar atenta a sus necesidades, que voy a hacer todo para ayudarla a desplegar todo su potencial. La abrazo y le acaricio el pelo. Es tan dulce y profundo el encuentro. Reposa su cabeza en mi hombro. Su piel tiene ese perfume tan conocido, cálido y mio. Me abrazo y siento un calorcito en el pecho.
Sólo me tengo a mí.
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