jaja
S: jajaja por?
me: porque me puse re re re re triste, al punto de extrañarlo y querer verlo
y despues
pensar en escribirle
o en llamarlo
porque me puse a pensar que capaz que el tenia razon
que no lo valore
blablabla
y despues pense
“bueno, poneeeele que sea asi,
pero eso no cambia que el se porto bastante mal conmigo”
S: claro
me: y que si los dos estuvieramos en la misma situación, el habria dado un minimo indicio
ponele que no se atreva a buscarme
pero me habria dado cuenta de alguna forma.
y no,
al contrario
se alejo.
y ademas pense
para que necesito llamarlo o verlo?
es porque realmente quiero estar con el y quiero quererlo como el pretendia o solo porque necesito sentir que le importo a alguien y que me quiere todavia?
y me di cuenta q no era por el, es por mi. yo necesito sentir eso
y ahi me di cuenta que si lo que necesito es eso, no tiene ningun sentido que lo llame a el, porque el demostro que no siente eso.
asi que me sentiria peor
S: claro!
ohhh
tuviste la re epifania
me: asi que pude decidir no llamarlo
S: :)
me: no
o sea
suena re pelotudo y facil, no?
pero antes lo hubiera llamado
o sea
con C
con todos
siempre lo hice
S: claro
bueno,
evolucionaste (?)
me: esperemos
jajaj
O sea que básicamente me di cuenta que alguien puede no quererme, no? Es una verdad universal que es imposible gustarle a todo el mundo. Siempre va a haber gente a la que no le gustemos. Normalmente se acepta esto naturalmente o, con orgullo espurio se enarbola la bandera del "me importa un carajo lo que piensen de mí".
Llamémoslo autoestima demasiado alta o demasiado baja (los extremos se tocan), yo siempre etiqueté a cualquiera que no me quisiera o me rechazara como estúpido o hijo de puta. O bien eran pobres diablos que no eran capaces de comprenderme y no se daban cuenta de lo que tenían enfrente hasta que lo perdían, o bien eran mentes psicópatas sin ninguna clase de sentimientos, que se regodeaban en el dolor ajeno y planeaban todo para salirse con la suya y cagarse en mí.
Siempre necesité justificar que no me quisieran. Creo que a todos nos cuesta mucho aceptar un rechazo de alguien que es importante para uno. Es difícil entender que alguien no me quiera sólo porque sí, que sea una persona normal, y simplemente no me quiera. Va en contra del propio concepto de sí mismo: todos nos consideramos dignos merecedores de amor.
Sentir que me entregué, me abrí y me rechazaron es tan doloroso que necesito culpar a alguien. Al otro por ser tonto o malo, o a mí por ser no querible. Opción ésta última totalmente autodestructiva y en mi caso la más frecuente.
Y después pienso que a veces hay personas que no me atraen y aún así yo no me considero ni una mala persona que juega con la gente, ni una idiota incapaz de apreciar al otro. No sos vos, tampoco soy yo. Simplemente no funciona.
Ok, I evolved. Kind of. Espero acordarme de esto cuando me vuelva a sentir así.
3 comentarios:
Bueno, una de las ventajas de ser una crisálida es que pasás de gusano a mariposa.
Capaz te llegó la hora.
Hans, me encanta tu humor pero esta vez no logro darme cuenta si tengo que sentirme halagada u ofendida jaja
La historia de mi vida.
Voto por el halago.
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