miércoles, 14 de abril de 2010

Paz

Qué feliz me hace la lluvia, qué lindo caminar.
Cómo me gusta lo que estoy estudiando.
Qué bueno tomar conciencia de ciertas cosas, poder desprenderse de algunas, aferrarse a otras, darme cuenta que crecí un poco. Qué positivo es dejar pasar, perdonar, entender.
Qué sano es estar sola y disfrutarlo en lugar de padecerlo.
Qué bueno sentirme ama y señora de la casa, tener mi espacio, todo el espacio, aunque sólo sea por unos días.
Amo tener la cama para mi sola, dormir toda despatarrada, usarla toda, descubrir que mi lado de la cama es toda la cama.
Qué raro escuchar mis grabaciones de hace un par de años y sentirlas tan lejanas como si hubiera sido en otra vida... Qué lindo volver a cantar.
Qué agradable esta sensación de calma y libertad, esta ausencia (al menos imaginaria, al menos momentánea) de preocupaciones.
Qué graciosa Ámbar que me espía desde el costado de la puerta y cuando paso camina en dos patas persiguiéndome para atacarme. Qué hermosa cuando, ya cansada, viene a darme besos y se acuesta mi lado. Qué placentero ir desvaneciéndome en la tibieza de las sábanas y entregarme a los brazos de Morfeo con el suave arrullo de un ronroneo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

I am there, en este mismo momento. Me sentí muy identificada.