martes, 26 de septiembre de 2006

Noches infinitas


Hoy releí las cartas que te escribió esa nena,
ella siempre guardó los borradores,
escritas en hojas de carpeta,
cuando todavía internet no enfriaba las relaciones.

Y releí tus respuestas para ella
escritas con tu letra firme de hombre
y recordé sus bucles en tus pupilas
y como torció el destino esa noche.

Cartas, charlas,
horas de desdoblamiento de ideas.
Qué es la libertad?
te preguntabas en esa época.

No olvidaría esa voz ni en un millón de años,
cómo olvidarla si fue mi cable a tierra?
cómo olvidar tu voz y tu letra
en un amor que se basó en palabras?

Libros, tinta, papel y besos,
madrugadas en el sillón verde,
entre los edificios y entre las sierras
fue la misma historia siempre.

Palabras que nos unían,
pero no meras palabras vacías,
palabras que expresaban pensamientos,
ideas que unían dos vidas.

Desde lejos y a veces cerca,
vos fuiste el único que presenció
mi lenta metamorfosis,
mi resistencia al gris.

Yo vi nuestros cuerpos complementarse
demasiado fácilmente
bajo la noche estrellada
como alguna vez escribiste.

Si supieras las veces que necesité
las noches infinitas de charlas,
si supieras cuanto tiempo pasé
bajo la llovizna buscando tu cara.

Nunca me diste lo que te pedí que me escribas
y quizás el tiempo sea irrecuperable,
pero mis rulos son tuyos porque vos los querías
y siempre va a tener gusto a vos Buenos Aires.



Victoria Bravo
26/09/06

No hay comentarios.: